jueves, 5 de noviembre de 2009

Como el Hijo Pródigo

Como el hijo pródigo, sin Tí no encontré descanso.
Sin Tí mis fuerzas se acaban y no se renuevan.
Lejos de Tí sufro en agonía, mi vida no encuentra sentido y todo se torna oscuro.
Lejos de Tí nunca más, cerca de Tí para toda la eternidad.
Lejos de Tí mis problemas no tienen solución.
Lejos de Tí todo se vuelve gris.
Mi corazón se encuentra vacío y dolido buscando de qué llenarse,
pero nada puede soportarse.
Lejos de Tí no quiero estar,
Tú me salvaste de la ocuridad.
Cerca de Tí anhelo estar, y de tu fragancia poderme alimentar.
Porque Tú me sacias,
me das de beber de tu manantial y me llenas de tu amor.

De ahora en más no me voy a despegar,
y si mis fuerzas se acabaren, confiada estaré,
de que la batalla ganaré.
Siempre esperaré, siempre confiaré de que Tú me vas a librar.
Desde mi niñez me marcaste con fuego para no borrarse jamás,
¿Cómo he de olvidarme de Tí?, ¿Cómo no invocarte en todo momento?

Lejos de Tí, no hay un final feliz.
Lejos de Tí, no encuentro esperanza.
Tú me socorres, Tú me das libertad, Tú despiertas todos mis sentidos.
Tú realmente... me haces felíz.
Mi boca te canta, mis manos te alaban.
Eres mi confianza desde mi juventud;
Y desde el vientre de mi madre me sustentaste.
Te doy gracias, porque sin Tí no soy nada...
Contigo, lo soy TODO.

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